BIODIVERSIDAD URBANA, UNA MIRADA DE CIUDAD MÁS ALLÁ DEL CONCRETO

Ana María Castaño Rivas, es la Directora Ejecutiva de la Sociedad Antioqueña de Ornitología (SAO), organización dedicada a promover el conocimiento, la divulgación, investigación y conservación de las aves de Colombia y que lidera el V Festival de las Aves que se realizará del 3 al 8 de octubre de 2018 en Medellín.

Portafolio Verde conversó con ella sobre la importancia de la biodiversidad urbana, vista como una pieza fundamental para mantener el equilibrio de los ciclos de los ecosistemas que aún permanecen en éstas áreas y específicamente sobre la importancia de la presencia de diferentes tipos de aves en las ciudades.

Portafolio Verde: ¿Por qué hablar de aves urbanas?

Ana María Castaño: Porque vivimos en un mundo donde lo urbano toma más importancia. Cada vez más personas del mundo viven en ciudades, y Colombia no es la excepción. Cerca de tres cuartas partas de la población mundial están ahora conformadas por habitantes urbanos. Las ciudades crecen y como es natural, cambian radicalmente las áreas que van ocupando. Sin embargo, este cambio no necesariamente es negativo para el resto de los seres vivos con los que compartimos nuestro planeta. Por ejemplo, mirando las aves, es evidente como cada vez más especies van ocupando los ambientes de las ciudades, adaptándose a su existencia permanente o temporal en los hábitats tan transformados que aquí se encuentran.

PV: ¿Qué diferencia un ave urbana de un ave rural?

ANC: Las aves urbanas tienen una mayor capacidad adaptativa a las condiciones antrópicas, soportan más la luz y el ruido que generan las grandes urbes, además tienen mayor tolerancia a la presencia humana en su entorno.

Las especies urbanas, según un estudio de la Universidad de Lund (Suecia), publicado en la revista Biology Letters, tienen una esperanza de vida potencialmente menor que sus congéneres rurales gracias a factores relacionados al estrés generado, entre otros, por contaminantes atmosféricos. De hecho, vivir en las ciudades, un ecosistema artificial creado por el hombre, supone un desafío para las aves, pero no todas reaccionan igual. Algunas, las más generalistas en sus requerimientos básicos de supervivencia, se desenvuelven mejor y acaban dominando el territorio, mientras que las más exigentes desaparecen en poco tiempo del lugar.

PV: ¿Se tienen cifras de aves urbanas en Colombia?

AMC: Aún no contamos con inventarios completos de las aves urbanas del país. Sin embargo, es posible estimar que en la actualidad cerca de 500 especies viven en las ciudades colombianas en forma permanente u ocasional. Esta es una cifra considerable, que incluye poco más del 25% de las aves registradas en el país. Es decir, una de cada cuatro especies de aves colombianas puede ser considerada ya un ave urbana.

Para Bogotá, se tienen registros de algo más de 150 especies; en Medellín, alrededor de 200 especies; y para Cali, más de 250 especies.

PV: ¿Cada ciudad cuenta con sus propias especies comunes?

AMC: Sí, todo está muy relacionado con las condiciones que ofrezca el ecosistema de cada ciudad. Por ejemplo, en Bogotá las más comunes son la mirla (Turdus fuscater), la tórtola (Zenaida auriculata) y el pinche (Zonotrichia capensis). En Medellín tenemos como las más comunes al mayo (Turdus ignobilis), el azulejo (Thraupis episcopus), el bichofue (Pitangus sulphuratus), y la tortolita o abuelita (Columbina talpacoti).

PV: ¿Cuáles podrían ser los principales hábitats urbanos y las aves presentes en cada uno de ellos en Colombia?

AMC: Pocas especies de aves se adaptan a vivir en las áreas duras de la ciudad. Entre estas podemos mencionar al gallinazo (Coragyps atratus) y la guala (Cathartes aura), que se alimentan de basura y carroña; la paloma doméstica común (Columba livia); la lechuza (Tyto alba), cazadora de ratas y ratones; y a una gran variedad de golondrinas, que se alimentan capturando insectos en el aire.

Sólo un 20% aproximadamente de las especies de aves urbanas usan en forma regular las áreas verdes más pequeñas y aisladas (jardines y antejardines, terrazas, glorietas, separadores de vías). Algunas de estas especies, por su cercanía a las viviendas humanas, son las aves más conocidas por los colombianos como las tortolitas o abuelitas (Columbina talpacoti), torcaza (Zenaida auriculata), periquitos (Eupsittula pertinax, Forpus conspicillatus, Brotogeris jugularis), colibríes (Colibri coruscans, Anthracothorax nigricollis, Chlorostilbon gibsoni, Amazilia tzacatl), bichofué o cristo-rey (Pitangus sulphuratus), sirirí (Tyrannus melancholicus), cucarachero (Troglodytes aedon), mirla embarradora o mayo (Turdus ignobilis), azulejos (Thraupis episcopus, Thraupis palmarum) y pinche o copetón (Zonotrichia capensis).

Un gran porcentaje de las aves urbanas de Colombia son exclusivas de hábitats más naturales, conectados y con vegetación nativa. Es allí donde se alojan la mayor parte de las especies endémicas y amenazadas presentes en las ciudades, aquellas que tienen prioridad para su conservación. Ejemplos de aves urbanas de gran interés incluyen guacharacas (Ortalis columbiana) en el barrio El Poblado en Medellín. Tingua bogotana (Rallus semiplumbeus) y chirriador (Cistothorus apolinari) en los humedales de Bogotá y la pava hedionda (Opisthocomus hoazin) en los humedales de Villavicencio.

PV: ¿Qué estamos haciendo para entender mejor el fenómeno de las aves urbanas?

AMC: Existen varias iniciativas de estudio de las aves urbanas, una de las más destacadas es la que lidera la universidad de Cornell, Estados Unidos, con su laboratorio de ornitología, de hecho, en el V Festival de las Aves que organiza la SAO en octubre, tendremos como una de las conferencistas a Karen Purcell, directora del programa Urban Birds, quien nos va a apoyar con la promoción del estudio de las aves urbanas de la ciudad.

PV: ¿Por qué es importante conocer el mundo de las aves urbanas?

AMC: Porque saber de ellas es una forma muy asertiva para acercar a los habitantes urbanos al conocimiento y cuidado del ecosistema. Las aves son uno de los grupos más carismáticos del reino animal y lograr que la ciudadanía, que solo ve concreto, mire la diversidad que le rodea, es un logro inmenso para conseguir aliados por la biodiversidad en general.