CLIMA DE OPORTUNIDADES

La pérdida de casi dos puntos del Producto Interno Bruto colombiano anual –PIB– por la presencia de fenómenos climáticos como La Niña o El Niño, hace que el país se ubique en la lista de naciones más vulnerables ante las nuevas manifestaciones extremas del clima. Para este propósito el camino es la adaptación de la economía a esta realidad climática nacional.

Paralelamente, el compromiso del país con su Contribución Nacionalmente Determinada –Indc– (por sus siglas en inglés), es decir, la meta de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero será del 20 por ciento para el año 2030. Que podría aumentar, según Minambiente, de manera condicionada al 25 o 30 por ciento, dependiendo de los recursos de cooperación internacional que reciba el país en los próximos años para apoyar sus esfuerzos de mitigación.
De acuerdo con Minambiente, los sectores económicos que aportarán a esta meta son nueve: agropecuario, forestal y otros usos del suelo, energía eléctrica, transporte, industria, vivienda, residuos, hidrocarburos y minería.
Al respecto, Carlos Manuel Herrera, vicepresidente de Sostenibilidad de la Andi, en conversación el 4 de septiembre del año pasado con EL COLOMBIANO, lanzó una alerta: que las medidas que vaya a implementar Colombia no estén en contra de la competitividad de las empresas, pues todavía no se ha dicho claramente cómo se repartirá esta meta entre los diferentes sectores.
“Es importante tener en cuenta que entre el 50 y 60 por ciento de las emisiones provienen de actividades en el campo, por deforestación, actividades ganaderas y la agricultura. Entre tanto, la industria aporta menos del 10 por ciento. Por eso un primer paso es frenar la deforestación, revisar la expansión de la frontera agropecuaria y buscar reconvertir la producción rural, obviamente con un sentido de equidad social”, explicó Herrera.

Crecer generando pocas emisiones

Lo que se debe buscar es crecer generando menos emisiones y buscando un equilibrio en el uso de los recursos naturales. Este compromiso debe ser acorde a la actual situación y capacidad económica de Colombia. “Por eso las medidas que se tomen no deben afectar la competitividad de las empresas, pues esos compromisos cambian de fondo la manera en que el país se desarrollará en el futuro, por ejemplo, en la manera de producir, de generar energía, de transportarse, de cultivar, de manejar sus residuos”, informó el vicepresidente de sostenibilidad del gremio industrial.
El Acuerdo de París trae grandes oportunidades para la competitividad de los países, que en la mayoría de los casos desconocemos.
El apoyo financiero internacional para la implementación y transferencia de tecnología de proyectos basados en energías renovables como la solar, eólica o geotérmica están a la orden del día. Así como en la transformación a tecnologías limpias y eficientes de bajo consumo de combustibles fósiles, ahorradores de agua y energía o que generan menos residuos mientras producen mayores bienes y servicios.
Esta es la gran oportunidad que tiene Colombia para mejorar las normas que hoy no permiten acelerar el proceso de uso eficiente en las empresas. La reconversión tecnológica, además de reducir emisiones, ayudará a los sectores a ser mucho más eficientes, explica la ANDI. Por ejemplo, en el manejo de residuos se requiere fortalecer el reciclaje en las grandes ciudades y para el transporte introducir mejores motores.
Las oportunidades también radican en los nuevos negocios que puedan surgir de la construcción con nuevos materiales ecoeficientes y diseños que eviten el uso de aires acondicionados, en dispositivos de ahorro de energía y agua. Según la Vicepresidencia de Sostenibilidad “está muy avanzada la formulación de un proyecto para el cambio de neveras por unas más eficientes, de manera que las empresas pueden vender más, las familias ahorren energía y las partes de las neveras viejas pueden reaprovecharse”.

Adaptar políticas al cambio climático

Otra actividad importante es el uso de los suelos y la forma de producir a través de proyectos silvopastoriles. Se deben recuperar los terrenos que antes estaban dedicados a la ganadería extensiva. La recuperación de los ecosistemas potencia los servicios ambientales, reduce las emisiones de gases efecto invernadero y genera más empleo en el campo.
Finalmente, los ministros sectoriales deben adaptar sus políticas a estos cambios y de esta manera llegar a los entes territoriales. Al respecto, Carlos Herrrera expresó que “de nada sirve tener por escrito que haya un transporte que reduzca emisiones, si en la práctica las alcaldías no ayudan a aplicar la política. Las ciudades y los consumidores finales juegan un papel importante. Costa Rica es un buen referente para Colombia en materia de mitigar emisiones”.
La prioridad será introducir la responsabilidad del cambio climático como eje central de las políticas sectoriales del gobierno. La actual crisis por el agua pone nuevamente en la mesa de discusión la necesidad de nuevas políticas, mecanismos e instrumentos de gestión hídrica y ambiental nacional, regional y local, así como de ajustes a los ya existentes.

Se necesitan fortalecer profesionalmente las instituciones encargadas de la gestión hídrica del país. Se necesita garantizar la gobernanza del recurso hídrico a nivel nacional, regional y local, a través de la identificación de metas comunes. Se deben identificar mecanismos de financiación y de fondos de recursos para programas y proyectos para la recuperación de la oferta hídrica, la replicabilidad de instrumentos exitosos de incentivos económicos y de pagos por servicios ambientales en las regiones, así como la construcción de nuevos escenarios de participación eficientes de actores involucrados en una cuenca.
Los nuevos alcaldes y gobernadores tienen la mayor responsabilidad de ajustar los planes o esquemas de ordenamiento territorial para zonificar y conservar las áreas estratégicas a nivel hídrico y forestal para garantizar y recuperar el bien y servicio más importante perdido como lo es el agua. Es decir, implementar procesos de adaptación–mitigación (reducción de emisiones) de manera complementaria.