OBAMA DECLARA LA GUERRA CONTRA LAS EMISIONES DE CO2

Plan de Energía Limpia de EE. UU. promete marcar una pauta contra el cambio climático.
El presidente estadounidense, Barack Obama, fijó esta semana el camino para dejar otra huella más en la historia. Aparte de emprender la normalización de las relaciones con Cuba y firmar un acuerdo sobre el polémico programa nuclear iraní, ahora, el mandatario les ‘declaró la guerra’ a las emisiones de dióxido de carbono (CO2), en las cuales su país ha venido presentando un declive tras liderar la estadística durante casi más de tres décadas.
El anuncio del Plan de Energía Limpia, hecho el pasado lunes junto a la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés), prevé que para el 2030 se reduzca la contaminación por emisiones de dióxido de carbono en una tercera parte.
Así mismo, el plan ataca la contaminación producida por azufre, que se espera se reduzca en 90 por ciento, y la de óxido nitroso, que se espera que baje 75 por ciento.
“Solamente tenemos un hogar, un planeta. No hay un plan B”, aseguró Obama al admitir que ningún país por sí solo puede hacer lo suficiente para frenar el calentamiento global.
“Estamos orgullosos de finalizar nuestro histórico Plan de Energía Limpia. Daremos a nuestros hijos y nietos el futuro más limpio y más saludable que ellos se merecen. Los Estados Unidos están liderando con su ejemplo de hoy, demostrando al mundo que la acción climática es una oportunidad económica increíble para desarrollar una fundación más fuerte de crecimiento”, declaró la directora de la EPA, Gina McCarthy.
En esta carrera que parece que todo el mundo necesita perder, el rival más enconado que tiene Estados Unidos en emisiones es China.
En el más reciente reporte de la iniciativa mundial multidisciplinaria Proyecto Global del Carbono, que data del 2013, el país asiático emitió 9.977 millones de toneladas de CO2, mientras que Estados Unidos apenas llegó a 5.233 millones.
De hecho, aunque EE. UU. fue durante mucho tiempo líder en esta estadística letal para el planeta, nunca llegó a los índices que hoy en día tiene el gigante chino, dada su población de 1.406 millones de habitantes.
Por ello, el plan de Obama puede marcar un particular viraje en las políticas ambientales globales, lanzado a cinco meses de la XXI Conferencia Internacional sobre el Cambio Climático, que tendrá lugar en París en diciembre próximo. De ese decisivo encuentro debería salir un nuevo acuerdo de reducción de emisiones contaminantes que reemplace el Protocolo de Kioto (2005), un pacto que Washigton se abstuvo de firmar entonces.
De hecho, desde febrero, las delegaciones de los 196 países que participan en la cumbre, estudian y debaten el borrador del nuevo protocolo y expertos coinciden en que el mensaje de la Casa Blanca ahora es apalancar el eventual tratado en la realidad actual, que tiene a China a la cabeza de la ‘lista negra’.
Justamente, en junio de este año, durante una visita a París, el primer ministro chino, Li Keqiang, hizo anuncios muy importantes en cuanto a la lucha de su país en contra del cambio climático. Según Keqiang, el país asiático tratará de reducir sus emisiones de dióxido de carbono con respecto al Producto Interior Bruto (PIB) del 60 al 65 por ciento, y de elevar su parte de producción de energías no fósiles en el consumo primario hasta 60 por ciento.
“Mi país despliega el máximo de esfuerzos para luchar contra el cambio climático y asume su responsabilidad para participar profundamente en la gobernanza mundial y promover el desarrollo compartido de la Humanidad”, aseguró Keqiang tras una reunión con el presidente francés, François Hollande.
Estos esfuerzos comenzarían a rendir frutos solo después de la próxima década. Según un estudio del London School of Economics, China llegará a su pico máximo de emisión de dióxido de carbono en el 2025 con 12.500 a 14.000 millones de toneladas. Solo desde ese año, y de forma muy paulatina, los chinos comenzarán a bajar sus índices contaminantes. “El resultado (del estudio) sugiere que es cada vez más probable que el mundo evite un calentamiento global de más de dos grados centígrados respecto a los niveles preindustriales”, destacan sus autores, para quienes gran parte del objetivo anticalentamiento global depende de la “capacidad de China para reducir sus emisiones a un ritmo sostenido tras su pico”.
El documento también señala que, para el 2030, la Unión Europea en su conjunto emitirá 3.200 millones de toneladas de CO2 por año. África también será un gran emisor, con 7.000 millones de toneladas; India, el segundo país más habitado del planeta, llegará a los 5.100 millones, y el resto de Asia, a los 8.200 millones.
Relación PIB-CO2
Varios estudios acreditan que hay una relación muy intrínseca entre el desarrollo clásicamente entendido (industrialización a ultranza) y la emisión de CO2.
En el texto titulado Relación entre las emisiones de CO2, el consumo de energía y el PIB, los colombianos Jacobo Ocampo Robledo y Wilmer Olivares evaluaron el grupo de países Civets (Colombia, Indonesia, Vietnam, Egipto, Turquía y Sudáfrica) en
periodo entre los años 1998 y 2007, y concluyeron que “en el largo plazo, el crecimiento económico es un determinante del cambio climático a través de las emisiones de CO2, al menos para la región conformada por los países estudiados”.
Los Civets, que son los terceros tras las superpotencias y los países Brics, coinciden con la categoría comúnmente calificada como países emergentes, en los que durante mucho tiempo se entendió el desarrollo como la proliferación de todo tipo de industria, con masivo uso de combustibles fósiles.
Esta tendencia también es demostrada por evaluaciones hechas entre el 2010 y el 2014 por el Centro de Análisis de Información sobre Dióxido de Carbono, División de Ciencias Ambientales del Laboratorio Nacional de Oak Ridge, de Tennessee (EE. UU.).
Según sus estimaciones, en las siguientes dos décadas, países en vías de desarrollo, la mayoría de ellos por debajo de la línea ecuatorial, desarrollarán preocupantes niveles de emisión de CO2, tanto por el crecimiento de su PIB, como de su población y el aumento de la carga industrial de cada uno de ellos.
La reacción de los republicanos
Washington (Efe). Para el senador Marco Rubio, uno de los aspirantes republicanos a la Casa Blanca, el plan de Obama elevará el costo de la electricidad para “millones” de estadounidenses, mientras que su rival Jeb Bush, exgobernador de Florida, lo tildó de “irresponsable” y cree que será “un desastre”.
En la misma línea, el presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, sostuvo que la propuesta es “un insulto caro y arrogante a los estadounidenses que están luchando por llegar a fin de mes”.
Por su parte, el líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, llamó a los gobernadores estatales a que no adopten las nuevas directrices de la EPA.

Fuente: El Tiempo